jueves, 10 de septiembre de 2009

Poemas de Neruda

"La poesía no es de quien la escribe, sino del que la necesita"
Mario Ruoppolo

Cuantas veces Neruda nos ayudó sin saberlo en nuestros vanos intentos de conquistar a esa niña que nos derretía con su mirada...

Poema 7



Más Audios...


... a esa niña que ignoraba nuestra presencia o cuando parecia notarla, simplemente nos veía sobre el hombro como bichos raros... espero que ustedes si hallan podido conquistar el objeto de su amor, conmovida por los versos de Neruda... Espero no asesinar los poemas y agradecería comentarios.

Poema 10


Poema 12


Poema 15







lunes, 7 de septiembre de 2009

Compartir la poesía

Este blog nace con la idea de comentar y compartir poesía, de una manera diferente... con mi voz... Dedicado esta primera entrada a un escritor Salvadoreño, Alfredo Espino...



Más Audios...


...por ahí me comentaron de lo excesivamente innecesario que es el hacer tantas inflexiones para intentar transmitir el sentimiento que el autor le impregna a un poema. Después de intentar analizar lo que quisieron decirme, caí en la cuenta que es la única manera que conozco de hacerlo, no soy locutor profesional, no he intentado hasta ahora "educar" mi voz y seguramente muchos pensaran que por ahí debí comenzar. Pero comienzo así, al revés quizá y a lo mejor lo hago por mi ser un "macho beta" como me comento un compañero de trabajo, después de escuchar el primer poema que grabe y quien se considera un "macho alfa".

La poesía para mi -al igual que la música- es una manera de expresar las diferentes sensaciones y emociones que experimentamos a diario, sea que lo hayamos escrito nosotros o no, una manera que nos ayuda a no explotar, a no ahogarnos con nuestras emociones y que encontramos quiza un poco de tranquilidad o que nos llena un poco ese espacio de nuestro interior que a veces se nos antoja vacio y solitario.

En esta primera entrada comparto unos poemas de un escritor Salvadoreño, Alfredo Espino...

Cañal en Flor


Las Manos de Mi Madre


Los Ojos de los Bueyes



Biografia de Alfredo Espino
Nació el 8 de enero de 1900, en la ciudad de Ahuachapán, hijo del poeta y docente Alfonso Espino y de la profesora Enriqueta Najarro de Espino, ambos descendientes de familias guatemaltecas y salvadoreñas con fuertes raíces poéticas, docentes y médicas.

Desde 1909 hasta 1914 realizó sus primeros estudios en la casa familiar y en el Liceo Santaneco, dirigido por Salvador Vides. En 1915, la familia se traslada a San Salvador. Testimonios de amigos y familiares recuerdan al adolescente modesto y sencillo, de temperamento apacible y hasta retraído, fino humorista en la intimidad y poseedor de una pasmosa memoria, que le permitía repetir verbalmente libros completos.

Además, en secuencia de la tradición familiar, escribía versos, los que mostraba a sus parientes cercanos, cuyas reacciones favorables le producían estados de timidez tales, que se pasaba días enteros escondido en los rincones de la casa.

Se inclinó desde muy joven también por el cultivo de la música, la pintura, la caricatura, el cuento de hadas y la redacción de sainetes -uno de los cuales fue escenificado en San Salvador, en agosto de 1928, por la Escuela de Declamación y Prácticas Escénicas, dirigida por Gerardo de Nieva-.

En los últimos años de su vida, la negativa de su padre y madre para consentir su casamiento con ciertas jóvenes lo condujo a constantes desequilibrios emocionales y amorosos. Para mitigarlos, se entregó a largos ratos de bohemia, que lo llevaban a realizar extensas visitas a bares y prostíbulos de la capital salvadoreña.

Fue durante una de estas crisis alcohólicas que él mismo puso fin a su vida, en la madrugada del jueves 24 de mayo de 1928, en su cuarto de la casa familiar, ubicada en el costado norte del Cuartel de Infantería (ahora Mercado ExCuartel), en el centro de la capital salvadoreña.

Los rumores de la población y de sus amistades divulgaron varias versiones acerca de su acto suicida, pues mientras unas aseguraban que se ahorcó con su propio cinturón en la cabecera de su cama, otras afirmaban que ella se produjo por envenenamiento o por ingestión de una sobredosis de somníferos. Lo único cierto fue que no hubo ningún tipo de servicio religioso para los restos del malogrado poeta, lo que revelaba la típica actitud eclesiástica para los que atentan contra su vida.

Sepultados primero en el Cementerio General capitalino -donde los discursos de estilo corrieron a cargo del doctor y escritor Julio Enrique Ávila y los entonces bachilleres Manuel F. Chavarría y Rafael Vásquez-, desde hace unos años los restos de Espino fueron trasladados a la Cripta de los Poetas, en el camposanto privado Jardines del Recuerdo, al sur de la ciudad de San Salvador.

Biografia tomada de: http://comisioncivicademocratica.org/ALFREDOESPINO.aspx